jueves, 30 de agosto de 2007

El miedo y los milagros

Por Sonia M. Rosa-Vélez

Miedo, una palabra que es parte de nuestro repertorio de sentimientos. En el idioma español se utiliza intercambiablemente con la palabra temor. Especialmente en el Caribe hispanohablante se usan como sinónimos. Temor proviene del latín timoris y significa:

1. m. Pasión del ánimo, que hace huir o rehusar aquello que se considera dañoso, arriesgado o peligroso.
2. m. Presunción o sospecha.
3. m. Recelo de un daño futuro.
4. m. germ. Cárcel de presos.
~ de Dios.
1. m. Miedo reverencial y respetuoso que se debe tener a Dios. Es uno de los dones del Espíritu Santo.

Todos hemos sentido miedo en algún momento de nuestras vidas, y algunos hemos experimentado etapas de miedo, donde el temor a lo conocido y a lo desconocido nos acompaña a diario.

De acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española la palabra miedo proviene del latín metus que significa:
1. m. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.
2. m. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.

Esto que escribo sobre el miedo lo escribo desde un plano muy personal e íntimo. Desde que fui diagnosticada con cáncer he sentido miedo por períodos intermitentes. Miedos reales que quitan el sueño y roban la paz. Nadie, a menos que sea un hopocondríaco, desea estar enfermo. Nadie desea ser una carga para su familia o el motivo de preocupación constante para amigos y familiares. El miedo puede ser como una enfermedad, es contagioso. Si uno lo piensa, lo discute con otros y lo racionaliza se pude convertir en un miedo colectivo.

Soy novata en las experiencias espirituales de la fe, pero hasta ahora el único remedio saludable para el temor, que he podido experimentar es la oración. Y no solo la oración individual, hace falta la oración colectiva. El grupo de familiares y amigos que conocen tú temor y oran de día y de noche pidiendo misericordia, consolación. Son amigos que oran en sus propias palabras y también repiten versos consoladores de la Biblia como el
Salmo 23:"..No temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo" (Salmo 23:4) Parece simplista a primera vista pero ya ha sido comprobado científicamente. Aquellos enfermos por los que se ora, se recuperan mejor y más rápidamente que aquellos por los que no se ora.

Hace solo unos días, pasé por
“el valle de sombra de muerte”. Mi médico me dijo que probablemente, encima del cáncer del seno padecía de una afección cardíaca, que luego leí es usualmente fatal. Las lágrimas no se hicieron esperar pero inmediatamente también surgieron espontáneamente las oraciones y los versos de la Biblia que aprendí de niña. Cuando era adolescente fui la poeta juvenil de mi familia y parafraseé y le puse música a varios Salmos y mi favorito era en aquella época el Salmo 42.
Salmo 42
Clamo a ti oh Dios, tiene sed mi alma
Tú eres el Dios vivo, dame la calma.
Coro
Fueron mis lágrimas mi pan del día
Y me preguntaba:- ¿ Dónde estás Tú oh Dios?
Más hoy te alabo Tú canción es conmigo,
Ya no sufras alma mía solo alaba a Dios.

Pensaba dudoso era mi interrogante
Porque sufre mi alma, porque me abates.

Y la Roca mía sintió mi penar,
Me sostuvo firme hasta el final.

Las palabras del Salmo 42 vinieron a mi mente atropelladas y se convirtieron en una súplica constante.

Ahí sumida en
“el valle de sombra de muerte”, se escuchaban las voces de consuelo de tanta gente linda que me rodea. Mi padre, mi madre, mis hermanas, mi esposo, mi hijo, mi suegro, mi suegra, mi cuñada, mis amigos, eran consoladores y consolados como dice Corintios. "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios." (2 Corintios 1:3-4)

Llegó el día de la prueba que nos diría a ciencia cierta. Nos levantamos temprano y no puedo negar que camino al hospital experimenté momentos de angustia, pero luego me sobrecogió una paz increíble, una paz indescriptible. (Desearía poder describirla porque tenía cadencia y hasta un hermoso olor). Paz la antítesis del miedo/temor. La palabra paz tiene varios significados:

1. f. Situación y relación mutua de quienes no están en guerra.

2. f. Pública tranquilidad y quietud de los Estados, en contraposición a la guerra o a la turbulencia.

3. f. Tratado o convenio que se concuerda entre los gobernantes para poner fin a una guerra. U. t. en pl. con el mismo significado que en sing.

4. f. Sosiego y buena correspondencia de unas personas con otras, especialmente en las familias, en contraposición a las disensiones, riñas y pleitos.

5. f. Reconciliación, vuelta a la amistad o a la concordia. U. m. en pl.

6. f. Virtud que pone en el ánimo tranquilidad y sosiego, opuestos a la turbación y las pasiones.

Tranquilidad y sosiego, la paz que solo Cristo da, porque
…“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestras dolencias; y nosotros los tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Más el herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. (Isaías 53:4-5)

Mientras yo estaba
“legalmente intoxicada” por la anestesia el médico salió al pasillo de espera a hablar con mi esposo y le dijo que mi corazón estaba en excelentes condiciones, “pristino” fue la palabra que utilizó para describir mi salud cardíaca.

Para mi esto fue un milagro. Cuando desperté, y mi esposo me dio las noticias solo podía decir:
-¡Un milagro, un milagro, un milagro para mi. Esto es un milagro!


Versos de la Biblia que nos pueden reconfortar en los momentos de miedo

Salmos 42 (Nueva Versión Internacional)
Nueva Versión Internacional (NVI)
Copyright © 1999 by International Bible Society.


Salmos 42
Al director musical. *Masquil de los hijos de Coré.
1 Cual ciervo jadeante en busca del agua,
así te busca, oh Dios, todo mi ser.
2 Tengo sed de Dios, del Dios de la vida.
¿Cuándo podré presentarme ante Dios?
3 Mis lágrimas son mi pan de día y de noche,
mientras me echan en cara a todas horas:
«¿Dónde está tu Dios?»

4 Recuerdo esto y me deshago en llanto:
yo solía ir con la multitud,
y la conducía a la casa de Dios.
Entre voces de alegría y acciones de gracias
hacíamos gran celebración.

5 ¿Por qué voy a inquietarme?
¿Por qué me voy a angustiar?
En Dios pondré mi esperanza
y todavía lo alabaré.
¡Él es mi Salvador y mi Dios!

6 Me siento sumamente angustiado;
por eso, mi Dios, pienso en ti
desde la tierra del Jordán,
desde las alturas del Hermón,
desde el monte Mizar.
7 Un abismo llama a otro abismo
en el rugir de tus cascadas;
todas tus ondas y tus olas
se han precipitado sobre mí.

8 Ésta es la oración al Dios de mi vida:
que de día el Señor mande su amor,
y de noche su canto me acompañe.
9 Y le digo a Dios, a mi *Roca:
«¿Por qué me has olvidado?
¿Por qué debo andar de luto
y oprimido por el enemigo?»
10 Mortal agonía me penetra hasta los huesos
ante la burla de mis adversarios,
mientras me echan en cara a todas horas:
«¿Dónde está tu Dios?»

11 ¿Por qué voy a inquietarme?
¿Por qué me voy a angustiar?
En Dios pondré mi esperanza,
y todavía lo alabaré.
¡Él es mi Salvador y mi Dios!


Porque no nos ha dado Dios espíritu de TEMOR, sino de fortaleza, de amor, y de dominio propio." (2 Timoteo 1:7)

"Bueno es Jehová para fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían." (Nahum 1:7)

Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado; tu vara de pastor me reconforta. Dispones ante mí un banquete en presencia de mis enemigos. Has ungido con perfume mi cabeza; has llenado mi copa a rebosar.La bondad y el amor me seguirán todos los días de mi vida;
y en la casa del Señor habitaré para siempre (Salmo 23:4-6)

Mucho me han angustiado desde mi juventud —que lo repita ahora Israel—,
mucho me han angustiado desde mi juventud, pero no han logrado vencerme.( Salmo 129:1-2)

Postrado estoy en el polvo; dame vida conforme a tu palabra.Tú me respondiste cuando te hablé de mis caminos. ¡Enséñame tus decretos! Hazme entender el *camino de tus preceptos, y meditaré en tus maravillas. De angustia se me derrite el *alma: susténtame conforme a tu palabra.(Salmo 119: 25-28)

He caído en la angustia y la aflicción, pero tus mandamientos son mi regocijo. Tus estatutos son siempre justos; dame entendimiento para poder vivir (Salmo 119: 143-144)

Considera mi aflicción, y líbrame, pues no me he olvidado de tu ley. Defiende mi causa, rescátame; dame vida conforme a tu promesa. (Salmo 119: 153-154)

Que llegue mi clamor a tu presencia; dame entendimiento, Señor, conforme a tu palabra. Que llegue a tu presencia mi súplica; líbrame, conforme a tu promesa.Que rebosen mis labios de alabanza, porque tú me enseñas tus decretos.Que entone mi lengua un cántico a tu palabra, pues todos tus mandamientos son justos. Que acuda tu mano en mi ayuda, porque he escogido tus preceptos. Yo, Señor, ansío tu salvación. Tu ley es mi regocijo. Déjame vivir para alabarte; que vengan tus juicios a ayudarme (Salmo 119: 169-175)

… Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. (1 Cor. 2:9)

1 comentario:

Roberto dijo...

Querida Sonia:
He leído el último agregado de tu blog y he seleccionado esto para tí: espero que te sirva para fortalecerte:


17 He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga;

Por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso.

18 Porque él es quien hace la llaga, y él la vendará;

El hiere, y sus manos curan.

19 En seis tribulaciones te librará,

Y en la séptima no te tocará el mal.

20 En el hambre te salvará de la muerte,

Y del poder de la espada en la guerra.

21 Del azote de la lengua serás encubierto;

No temerás la destrucción cuando viniere.

22 De la destrucción y del hambre te reirás,

Y no temerás de las fieras del campo;

23 Pues aun con las piedras del campo tendrás tu pacto,

Y las fieras del campo estarán en paz contigo.

24 Sabrás que hay paz en tu tienda;

Visitarás tu morada, y nada te faltará.

25 Asimismo echarás de ver que tu descendencia es mucha,

Y tu prole como la hierba de la tierra.

26 Vendrás en la vejez a la sepultura,

Como la gavilla de trigo que se recoge a su tiempo.

27 He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así;

Oyelo, y conócelo tú para tu provecho.



(JOB 5)



Que D"s te bendiga y te guarde, te de fuerzas y te sane pronto
Cariños,
Roberto