lunes, 21 de julio de 2008

Transitando por el valle de sombra de muerte

Por Sonia M. Rosa-Vélez

Génesis 1:1,2 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2 Y la tierra estaba sin orden y vacía.

Sin orden y vacía. Vacía y sin orden. Ese es el estado actual de mi vida últimamente.

La anarquía campea por sus respetos. No hay luz, no hay ni sol, luna, ni estrellas que iluminen el rumbo de mi vida.

Eso es lo que David denominó como caminar por”el valle de sombra de muerte”. El valle de sombra de muerte es un lugar oscuro, tenebroso, donde cada paso que uno toma está lleno de peligro. Lo mismo puedes pisar un animal como una planta venenosa. Es oscuro y no sabes si tú pie va a tropezar una piedra afilada, capaz de herirte o si vas a caer en arenas movedizas o en un pantano apestoso. Todo es incertidumbre en el valle de sombra de muerte.

En estos días comprendí que Él está a mi lado en esa tierra sin orden y vacía que transito. Lo siento pero no lo veo. Lo escucho respirar pero está tan oscuro que solo lo que puedo hacer es agarrarme del bastón que Él usa para mantener en orden a sus ovejas. Y así, agarrada de Su callado con Su mano agarrando fuertemente mi mano, en la oscuridad camino yo. Sabiendo que Él se conoce el camino de memoria. Que Él me ama y no me va dejar caer. Que el camino por el que me lleva no es camino de perdición, más bien camino de justicia. Entonces no me va perseguir el mal sino que como los más fuertes de los guardaespaldas, el bien y la misericordia me seguirán, no de a ratos sino todos los días de mi vida.

Brutal, fantástico, descomunal, el día en que deje de respirar a mi lado estarán como testigos de mi peregrinar la vida, el bien a la derecha y la misericordia a la izquierda y dirán los que me recuerden: Ella caminó por el valle de sombra de muerte, tuvo misericordia de otros e hizo el bien.

1 comentario:

Roberto dijo...

Querida Sonia:
No recortes la cita:

Génesis 1:2
Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas
estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de D"s se
movía sobre la faz de las aguas.
Génesis 1:3
Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
Génesis 1:4
Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de
las tinieblas.

El Espíritu del Señor está presente aún en la oscuridad, y el hará surgir la luz.
Solo tienes que confiar que Él tiene una misión para tí. Quizás no la comprendas, pero es buena. Cuídte mucho!